¿Te has descubierto diciéndoles a tus hijos aquella frase que no soportabas que te dijera tu madre y prometiste no repetir?

A veces tenemos tan integrada una rutina de respuesta que aun habiendo pensado conscientemente en no repetirla, años después, ante situaciones similares, respondemos inconscientemente de la misma forma.

Repetimos patrones de forma inconsciente aun cuando estos patrones no nos lleven a donde queremos.

¿Quieres saber cómo se forman estos patrones?

Nuestro cerebro está compuesto por millones de conexiones neuronales (un adulto tiene entre 100 y 500 trillones de conexiones neuronales), caminos neuronales, que se van formando a través de los años con los aprendizajes y experiencias que vamos teniendo. Estos caminos neuronales es por donde viaja la información de una célula a otra.

Dependiendo del uso que hagamos de esos caminos, se harán más anchos y profundos cuantas más veces los reforcemos, es decir, cuanto más los utilicemos pasando una y otra vez por ellos.

Piensa en algo que haces todos los días de forma habitual, algo que tienes totalmente automatizado. Por ejemplo, lavarte los dientes.

Esta es una acción que hacemos de forma totalmente inconsciente sin tener que poner atención en ella.

Pero esto no fue siempre así…

Cuando de pequeños comenzamos a lavarnos los dientes, nos enseñaron cómo se hacía, o aprendimos a hacerlo imitando cómo lo hacían nuestros padres o hermanos.

Las primeras semanas hacías lo que podías y tus padres te decían cosas como ‘no te los has limpiado bien’, ‘tienes que cepillarte todos los dientes’, ‘aún se ve sucia la parte inferior de los dientes’…

Al comienzo, el camino neuronal que se formó con esta acción era aún un camino estrechito sin mucha fuerza y de poco uso todavía, es como un camino de tierra.

 A medida que pasaron los días fuiste perfeccionando la tarea y la fuiste automatizando.

El camino neuronal se convirtió en un camino más ancho, robusto y transitado, ya que era algo que repetías de forma diaria varias veces al día, se ha convirtió en una especie de carretera secundaria.

Actualmente esta es una tarea que realizas de forma totalmente inconsciente, sin necesidad de pensar en cómo hacerlo. Incluso puede ocurrir que te los laves y después de un rato te preguntes si lo has hecho.

El camino neuronal es ahora profundo, es como si se hubiera grabado a fuego en tu cerebro, más que un camino es una especie de autopista de mucha circulación.

Y ¿Qué podemos hacer para romper estos patrones?

Pues la clave está en crear un nuevo camino que sustituya el anterior, y que esté mucho más transitado que este, que tenga mucho más uso.

Te propongo un sencillo ejercicio:

Prueba a lavarte los dientes con la mano contraria a la que sueles hacerlo. Comprobarás que, de repente, este pequeño cambio te genera cierta dificultad y tienes la sensación de no saber muy bien cómo hacerlo.

La PNL (Programación Neurolingüística) nos ayuda a trazar nuevas redes neuronales en nuestro cerebro para sustituir las viejas conexiones que ya no nos son útiles.

Si quieres saber más acerca de cómo funciona la PNL no dudes en contactar conmigo!!!

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