¿Cuántas veces te has descubierto pensando, o diciendo, “qué ganas tengo de que empiecen las clases”? Tranquila, el querer que tus hijos comiencen el curso, y que tu vida diaria vuelva un poco a la normalidad, no es un síntoma de que no quieras estar con ellos. Es más bien el resultado de querer cubrir una necesidad básica que todos tenemos, de querer tener una estabilidad, una certeza de que al menos sabes cómo va a transcurrir una parte de…