¿Crees que un comportamiento disruptivo es solo eso, un mal comportamiento? 

¿Qué pensarías si te digo que el comportamiento es el resultado, la parte visible, de muchos otros factores que no se perciben a simple vista?

Bajo la forma en la que nos comportamos hay mucho más que lo que se ve externamente. Hay mucho más que lo que se percibe en nuestro entorno, en la manera que respondemos y, en muchos casos, en la manera en la que reaccionamos a lo que vivimos. Y esto es algo que aplica tanto para los niños como para los adultos.

Tras un comportamiento hay necesidades, emociones, capacidades, creencias, valores… y un sinfín de experiencias.

Todo eso no es perceptible a simple vista por los demás. En muchos casos tampoco lo es de forma consciente para quien lo vive, y sale a la superficie en forma de comportamiento.

El comportamiento no es descriptivo de cómo es la persona que lo realiza, es la consecuencia a veces “erróneamente gestionada”, de lo que se esconde tras esa conducta. Los comportamientos forman parte de la manera en que cada uno hemos encontrado para adaptarnos al entorno y esa adaptación surge de la búsqueda de satisfacer unas necesidades.

La búsqueda de esa adaptación no garantiza que el comportamiento sea el más óptimo o adecuado para la persona que lo hace ni para su entorno, pero nace de una intención positiva de cubrir la necesidad que lo ha originado.

La intención positiva puede partir de tres aspiraciones:

  • prevenir algo que cree que va a pasar,
  • proteger o protegerse de algo que está ocurriendo o piensa que va a ocurrir,
  • servir para alcanzar un objetivo.

Y el disparador para querer prevenir, proteger o servir, es la emoción que aparece al sentir que no tenemos cubierta una necesidad.

Es importante descubrir el origen de esa intención, para encontrar un comportamiento que se adapte de forma más saludable a la necesidad que se pretendía satisfacer con ello.

Para cambiar el comportamiento es necesario reconocer la intención que lo originó

Por ejemplo, un comportamiento que a madres y padres nos disgusta bastante es que nuestros hijos nos oculten cosas o nos mientan.

Detrás de una mentira puede haber una intención de protección. Protegerse ellos de una consecuencia mayor, o protegernos a nosotros de los efectos que contar la verdad puede provocarnos. 

Si cuando mi hijo me cuenta que se ha expuesto a algo que yo considero peligroso me altero de tal forma que este estado de ansiedad me dura varios días, él puede considerar que, puesto que la exposición ya ha pasado y no ha ocurrido nada malo, no es necesario decírmelo. Tras esta decisión de no contármelo puede haber una emoción de miedo a que mi respuesta sea desproporcionada y, en cierto modo dañina para mí, y también de miedo a que pierda la confianza en él. Y la necesidad detrás de este comportamiento puede ser la de seguridad en que voy a seguir confiando en él.

Hay veces que, desde nuestras experiencias o nuestra forma de entender las cosas, lo que nos sale es juzgar aquellos comportamientos que no están alineados con nosotros, o que no se ajustan a nuestras expectativas o necesidades. Pero…¿quién dice que esas expectativas o necesidades se correspondan con las de quien tiene el comportamiento que interpretamos como “malo”?

En el momento en que nos limitamos a juzgar un comportamiento por los efectos que está generando en el entorno, nos estamos perdiendo buena parte de la base de ese comportamiento, y con ello la oportunidad de encontrar la forma de revertirlo.

Comprender un comportamiento no implica justificarlo, pero juzgarlo no nos permitirá ver la necesidad que encierra

Recuerda: Cuando lo que queremos es ayudar a cambiar un comportamiento y que este cambio sea duradero, es importante entender la necesidad que se busca cubrir con él. Es desde identificar esa necesidad, desde donde podemos encontrar un camino más orientado a poder cubrirla, lo que facilita la predisposición y adaptación a la nueva respuesta.

Hay otro concepto relacionado con los comportamientos que también influye en que se complique el cambiarlos. Es el concepto de beneficio secundario. Si tienes interés en que desarrolle este concepto, coméntame por aquí debajo y haré otro post sobre ello.

 

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