La comunicación con nuestros hijos, ¿qué hace que algo que debería resultar natural se nos haga tan cuesta arriba en algunas ocasiones?

¿Qué padre/mmusgoconojitosadre no ha tenido en algún momento la sensación de estar hablando un idioma totalmente distinto al de sus hijos?

Lo cierto es que es así, tenemos formas distintas de comunicarnos, y conocer cuál es la forma en que nuestros hijos se expresan es esencial para poder establecer comunicaciones eficaces.

Aquí te dejo 6 claves que pueden ayudarte a mejorar vuestra comunicación:

  1. Establece una conexión que permita que fluya el diálogo entre vosotros

Para poder establecer una conexión es necesario crear un ambiente apropiado en el que  nuestro hijo/hija se sienta escuchado y valorado.

Antes de comunicarte con ellos es esencial que prestes atención al estado en el que se encuentran. No es lo mismo comenzar una conversación desde un estado de relajación o incluso de diversión, que desde un estado de irritación o enfado.

Para poder detectar en qué estado se encuentra puedes hacerlo antes incluso de comenzar a hablar, a través de sus gestos,  su postura corporal, su respiración, su entonación, …

Su predisposición a hablar será muy distinta en función de su estado anímico.

  1. Haz preguntas que les inviten a responderte, crea conversaciones recíprocas

Una conversación que empieza con un reproche y no con una pregunta que dé la oportunidad de exponer los hechos, en el mejor de los casos puede llevarte a no obtener una respuesta, y en el peor de los casos puede generar una mala contestación que no solo no responda a tu pregunta, sino que haga que se inicie una discusión.

Las preguntas que invitan a responder son aquellas cuya finalidad es comprender su punto de vista, cuáles son sus pensamientos y sus emociones. ¿Qué es lo que le preocupa? A través de estas preguntas podrás hacerte una idea de cómo él o ella está interpretando lo que está sucediendo y reconducir la conversación en caso de que no le esté llegando correctamente el mensaje que querías expresar.

  1. Acepta sus opiniones aunque no estés de acuerdo con ellas, hazles sentir valiosos

Escucha lo que tiene que decir. Escuchar su punto de vista es esencial para establecer una conexión en la que se sientan comprendidos.

Aunque creas que tú ya has pasado por esa situación, realmente no es así. Las situaciones que cada persona vive, por mucho que tengan un fondo común, cada uno las vivimos de manera diferente, ya que puede variar el contexto, la causa que las originó, el entorno en el que se produjeron, … Todos estos factores sumados a las experiencias vividas y a la forma en la que nos relacionamos con nosotros mismos y con los demás, pueden influir para que situaciones que aparentemente son parecidas, se vivan de manera muy distinta.

Es habitual que cuando hablamos con ellos nos coloquemos en una posición de “yo ya he pasado por una situación similar y sé lo que tienes que hacer”, pero esto no ayuda a la hora de que valoren tus consejos como algo útil para ellos.

Es por esto, que es muy importante saber escuchar y valorar su punto de vista para después poder ofrecerles el nuestro desde su perspectiva y con el ánimo de que les facilite una nueva opción a considerar. 

  1. No juzgues sus palabras ni sus hechos

Trata de prestar más atención a lo que te está intentando transmitir que a la forma en la que lo hace, intenta leer el mensaje entre líneas.

Muchas veces nuestras palabras expresan un mensaje que no se corresponde con lo que nuestro cuerpo está expresando. Lo que nuestro cuerpo expresa, debido a las emociones que estamos sintiendo, es una respuesta mucho más inconsciente y, por tanto, más automática y sincera que lo que reflejan nuestras palabras.

A veces el silencio o un pequeño gesto, dicen mucho más que las palabras que se pronuncian antes o después. Por eso también es muy importante aprender a respetar sus silencios.

Déjale espacio y dale tiempo para poner sus pensamientos en orden si en algún momento no quiere compartirlos contigo. Si le das el espacio suficiente, te lo contará cuando esté preparado.

  1. Ayúdales a darse cuenta de lo que no están viendo (Reactivo vs. Creativo)

Ayúdales a transformar esas situaciones que están viviendo y de las que no saben cómo salir, para que en vez de reaccionar ante ellas encontréis juntos una vía de cambio utilizando la creatividad.

Plantéales situaciones similares en distintos contextos para que puedan darse cuenta de lo que está pasando, y de que esa misma situación no tiene por qué generar  los mismos resultados aplicada en un contexto distinto.

  1. Háblales de tus sentimientos y de tus equivocaciones

Para que ellos expresen sus sentimientos sin miedo a no ser comprendidos, es clave que tú también les hables de los tuyos y lo hagas de forma natural. Así, no solo se permiten ser vulnerables delante de ti, sino que aprenden a identificar tanto tus sentimientos como los suyos.

De la misma forma, es importante que reconozcas cuando cometes un error y les hables de lo que has aprendido de ello, para que entiendan que cometer errores no es el fin del mundo, y que esos errores les pueden servir como aprendizaje para situaciones futuras.

 

 

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