elephant-909273__180Qué mejor manera de comenzar este post, que haciendo referencia a un cuento. Este cuento refleja de forma clara cómo las creencias de una experiencia vivida en un contexto y un momento determinado de nuestra vida, nos condicionan en las decisiones que tomamos posteriormente en contextos y en condiciones totalmente distintas. Esta historia es la fábula del elefante encadenado de Jorge Bucay:

Los elefantes de los circos, esos animales de enormes dimensiones y gran fuerza, viven encadenados por una de sus patas a una pequeña estaca clavada en el suelo a pocos centímetros de profundidad. Es evidente que un animal capaz de arrancar un árbol de cuajo también podía tirar de aquel minúsculo tronco y huir.

¿Qué hace que estos elefantes no tiren de la cadena y se liberen de esa estaca que les mantiene aprisionados?

La razón es que el elefante del circo no hace la intención de escapar porque está atado a una estaca parecida desde que era muy, muy pequeño. Cuando le ataron inicialmente a esa estaca, el animal trató de liberarse, pero la estaca entonces era más fuerte que él y terminaba agotado sin conseguir su objetivo. Probablemente, el elefante realizó la misma operación durante varios días, pero el resultado fue el mismo. Entonces, un día el elefante aceptó su impotencia y se rindió. Desde entonces, grabó en su mente el recuerdo de su impotencia y nunca más volvió a cuestionarse ese recuerdo, y no volvió a poner a prueba su fuerza.

Muchas veces, sin ni siquiera ser conscientes de ello, basamos nuestras expectativas en creencias que llevan con nosotros toda la vida porque es lo que alguien nos enseñó en algún momento, lo leímos en alguna parte, se lo oímos decir a alguien que considerábamos importante para nosotros, o sencillamente porque en un momento determinado de nuestra vida lo intentamos y no lo conseguimos.

Las creencias son esas ideas en las que confiamos y a las que damos todo el crédito, sin habérnoslas cuestionado nunca ni tener argumento alguno que confirme su validez. La mayoría de nosotros no decidimos conscientemente en qué vamos a creer. Nuestras creencias nos hacen comportarnos de una determinada manera y provocan gran parte de nuestros estados emocionales.

Las creencias limitantes son aquellas que nos impiden avanzar en la dirección que deseamos, las que nos frenan en nuestro desarrollo y aprendizaje. Las creencias tienen una influencia directa en nuestras relaciones personales. Vivimos aferrados a ideas que nos impiden ver y explorar nuevos caminos, que de alguna manera nos restan libertad.

“Tanto si crees que puedes como si crees que no, estás en lo cierto” Henry Ford

¿Cuántas veces no has intentado siquiera hacer algo por “creer” que no ibas a ser capaz de hacerlo?

¿Cuántas veces has influido en las decisiones de tus hijos, por transmitirles la dificultad o el miedo de algo que en realidad te causa alguna dificultad o miedo a ti y no a ellos?

A menudo, mostramos a nuestros hijos nuestras creencias inconscientemente y, al adoptar esas creencias como suyas, esto les está limitando en cierta manera sus expectativas y por consiguiente sus acciones.

¿Reconoces en ti alguna creencia que consideras que te está limitando? Si es así, ese es el primer paso para poder modificarla y reconducirla en un sentido que te permita abrir otros caminos. La buena noticia es que existen técnicas que nos permiten modificar estas creencias y ponerlas a nuestro favor, solo tienes que querer cambiarlas.

Te invito a explorar tus creencias limitantes y descubrir si realmente te gustaría modificarlas. En ese caso, y si así lo deseas, yo puedo acompañarte a explorar nuevos caminos que te permitan avanzar en otra dirección, cambiando esas creencias limitantes por otras más adaptativas pata ti, a través de un proceso de coaching.

¿Te animas?

Si quieres escuchar la historia completa contada por el propio Jorge Bucay, accede al siguiente enlace: https://www.youtube.com/watch?v=GrPabK-N6NE.

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